04/09/2026
Jim Cramer otra vez con su cantaleta de que es momento de comprar las Siete Magníficas. Uno pensaría que después de tantos años el tipo ya nos habría enseñado a desconfiar de los titulares que él mismo genera, pero aquí seguimos, debatiendo si el mercado de IA es una apuesta racional o una fe ciega con gráficas.
Lo interesante de esta nota no es si Cramer tiene razón o no. Eso casi da igual. Lo relevante es lo que revela sobre nuestra relación con la tecnología: seguimos tratando a las empresas de IA como si fueran una religión con acciones. Cuando suben, son genios. Cuando caen, era obvio que iba a pasar. Y el ciclo nunca termina.
La pregunta que deberíamos hacernos no es si hay que comprar ahora o después. Es si estas empresas realmente están construyendo valor sostenible o si estamos inflando una burbuja más con la excusa de que esta vez sí es diferente. Porque la historia de la tecnología está llena de momentos donde todos juraron que esta vez era distinto. Y casi nunca lo fue.
Dicho eso, tampoco soy de los que predicen el apocalipsis cada vez que un índice bursátil se mueve. El asunto es más matizado: hay avances reales ahí, pero también hay muchísimo humo. La clave está en saber distinguir entre lo que las empresas dicen que hacen y lo que realmente entregan. Y en eso, el escepticismo no es pesimismo. Es simplemente no querer que nos tomen el pelo.