08/09/2026
El Palacio de Gobierno de Morelos: una historia de cantera, litigios y poder
Cuernavaca, Morelos | 5 de septiembre de 1967
Hay edificios que simplemente forman parte del paisaje de una ciudad y hay otros que terminan convirtiéndose en testigos de su historia. El Palacio de Gobierno del Estado de Morelos pertenece a estos últimos.
Frente a la Plaza de Armas de Cuernavaca, donde hoy se encuentra uno de los edificios públicos más emblemáticos de Morelos, hubo antes hoteles, comercios, pasajes y hasta un espacio destinado al box y la lucha libre. El lugar que hoy representa institucionalmente al Gobierno del Estado guarda, bajo sus muros, una historia marcada por la transformación urbana, los litigios y una larga espera para convertirse en la sede de los poderes estatales.
En aquel sitio se encontraba el Hotel Morelos, junto con el Pasaje Eguía, y en sus inmediaciones funcionó también la recordada Arena Fray Nano, escenario de combates de box y funciones de lucha libre que formaron parte de la vida popular de la antigua Cuernavaca.
El terreno no llegó fácilmente a manos del Gobierno del Estado. La propiedad tuvo que ser objeto de un proceso de expropiación, después de que sus propietarios se negaran durante largo tiempo a venderla. La controversia derivó en un prolongado litigio que se extendió durante varios años, hasta que finalmente el Gobierno de Morelos obtuvo una resolución favorable que le permitió disponer del predio.
Fue entonces cuando comenzó otra historia: la del edificio que durante años permaneció inconcluso.
La construcción arrancó durante la administración del general Rodolfo López Nava, cuando se planteó el proyecto y se establecieron los primeros contratos y mecanismos de financiamiento, incluyendo un crédito con la empresa Talleres y Construcciones, S.A.
Sin embargo, las obras no avanzaron con la rapidez esperada. Durante un largo periodo, el inmueble permaneció prácticamente abandonado, convertido en una enorme estructura de obra negra en pleno corazón de Cuernavaca. Para quienes transitaban por el centro de la ciudad, aquella construcción inconclusa se convirtió durante años en parte del paisaje cotidiano.
El proyecto habría de tomar un nuevo impulso durante el gobierno del licenciado Emilio Riva Palacio Morales, quien retomó decididamente los trabajos a partir de 1965.
La obra fue dirigida por el arquitecto Roberto Argüelles y el proyecto adquirió una nueva dimensión. Se incorporó un piso más y se buscó que el inmueble armonizara con la arquitectura histórica del centro de Cuernavaca, tomando como inspiración los grandes palacios mexicanos del siglo XVIII.
La combinación de cantera gris chiluca y tezontle, junto con sus proporciones y elementos arquitectónicos, permitió que el nuevo Palacio de Gobierno no pareciera un edificio ajeno al centro histórico, sino una construcción que pretendía dialogar con la arquitectura virreinal que caracteriza a la ciudad.
Finalmente llegó el día esperado.
El 5 de septiembre de 1967, en el marco de las celebraciones por el centenario de la erección del Estado de Morelos, el nuevo Palacio de Gobierno fue oficialmente inaugurado.
A la ceremonia acudió el Presidente de México, Gustavo Díaz Ordaz, acompañado por el gobernador de Morelos, Emilio Riva Palacio Morales, además de autoridades estatales y federales.
Aquel día no solamente se inauguraba un edificio.
Se cerraba un largo capítulo de una propiedad que había pasado por distintas etapas: primero como espacio de actividad comercial y social; después como un predio sujeto a un complejo proceso jurídico; más tarde como una construcción detenida durante años; y finalmente como la sede del Gobierno del Estado.
Desde entonces, el Palacio de Gobierno ha sido escenario de decisiones políticas, ceremonias oficiales, encuentros institucionales y acontecimientos que forman parte de la historia contemporánea de Morelos.
Han pasado 59 años desde aquella ceremonia de septiembre de 1967. Cuernavaca ha cambiado, sus calles han visto desaparecer antiguos comercios y edificios, y nuevas generaciones han ocupado los espacios que alguna vez pertenecieron a otras épocas.
Pero frente a la Plaza de Armas permanece aquel Palacio.
Sus muros de cantera y tezontle no solamente representan al Gobierno de Morelos: también conservan la memoria de un lugar donde alguna vez estuvieron el Hotel Morelos, el Pasaje Eguía y la Arena Fray Nano; de una propiedad cuyos dueños resistieron durante años a venderla; de un litigio que llegó a los tribunales; de una obra que permaneció durante mucho tiempo inconclusa y, finalmente, de un proyecto que terminó convirtiéndose en uno de los edificios públicos más reconocibles de la capital morelense.
Hace 59 años, el Palacio de Gobierno de Morelos abrió oficialmente sus puertas.
Y desde aquel 5 de septiembre de 1967, la historia política del Estado comenzó a escribirse también entre sus muros.